|
|
| Asociación de Familias Numerosas de Catalunya | Català
|
|
La ayuda mensual en Francia es superior a la anual en Cataluña
19/09/2007 La explosión demográfica que ha situado a Francia en la cabeza del podio de la fecundidad en Europa no es fruto de la casualidad. Tiene detrás una política natalista iniciada en los años 70 y desarrollada a mediados de los 80, cuando la incorporación de la mujer al trabajo empezó a traducirse en un retroceso de los nacimientos. Francia puede llegar a ofrecer a las madres ayudas económicas mensuales (750 euros por el tercer hijo) incluso superiores a las que en Catalunya reciben en todo un año por el mismo concepto (700 euros a partir del tercer hijo). Pero no es el único factor que favorece la procreación. Una cultura que transmite una imagen positiva de la mujer que concilia la maternidad y el trabajo resulta tanto o más determinante que la ayuda económica.A diferencia de Alemania, donde la política gubernamental favorece que la mujer deje de trabajar para ocuparse de los hijos, recibe un sueldo por quedarse en casa, en Francia se incentiva la continuidad en el mercado de trabajo. La semana laboral de 35 horas, medida aplicada sobre todo en la administración y en las empresas con participación pública, la garantía de poder mantener el mismo puesto tras coger un permiso de maternidad que puede durar dos años, y la extensión del trabajo a tiempo parcial son medidas que facilitan la conciliación con la vida familiar. Además, desde el 2004, el Gobierno concede ventajas fiscales a las empresas que creen su propia guardería. El resultado es que el 81% de las francesas de edades comprendidas entre los 25 y los 49 años trabajan fuera de casa. "Pese a que tienen que hacer equilibrios y su carrera profesional se resiente cuando tienen hijos, las francesas ya no tienen que elegir entre maternidad y trabajo", resume Sylviane Giampino, psicoanalista y autora del libro ¿Son culpables las madres que trabajan? en una entrevista publicada por el diario Le Parisien. Ser ejecutiva en una empresa y tener hijos ya no está mal visto. Al contrario. Según el sociólogo Dominique Frischer, hoy el ideal de las jóvenes francesas pasa por conseguir un buen trabajo a tiempo parcial y traer dos o tres hijos al mundo. A juicio de Giampino, la otra novedad del nuevo siglo es que los hombres aceptan cada vez más su parte de responsabilidad. Las estadísticas lo confirman: dos tercios de los padres franceses cogen el permiso de paternidad. ¿Y en España? Según las últimas cifras oficiales, solo un 1,7% de los padres se acogió a esa posibilidad. DE DERECHAS Y DE IZQUIERZAS Pero si las mujeres francesas han alcanzado la tasa simbólica de los dos hijos de media por mujer también se debe a las ayudas familiares. Es una política alimentada tanto por los gobiernos de la izquierda como por los de la derecha. El complejo sistema de subvenciones francés oscila en función de la renta familiar. A partir del segundo hijo, se aplican importantes desgravaciones hasta los tres años, en muchos casos permiten pagar buena parte del sueldo de una canguro, y exenciones más discretas mientras dure la escolarización. Los ayuntamientos, que gestionan las escuelas, también aplican su propia política natalista. Recientemente algunos municipios han decidido asumir el gasto de la cantina escolar y hacerla gratuita para todos los alumnos. Otros facilitan la entrada en la escuela pública maternal, P3, a partir de los dos años.
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||